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Amazonía Emprende emerged in response to a clear crisis affecting SDG 15 (Life on Land), linked to the rapid loss of forests and biodiversity. According to the FAO, the world loses approximately 10 million hectares of forest every year. UN data indicate that agricultural expansion — including extensive livestock farming, monocultures, and the expansion of the agricultural frontier — is the leading driver of global deforestation.
According to Colombia’s Ministry of Environment, the Amazon region accounts for 65%–68% of the country’s total deforestation. Julio Andrés explains that, before consolidating the project, the team identified dynamics that not only coexisted but actively reinforced one another. In Caquetá, the deforestation frontier is advancing toward strategic areas such as Chiribiquete National Park, and in the Florencia area alone, it is estimated that more than 5 million hectares have been transformed over the past 80 years — creating a critical scenario for conservation. Compounding this is a profound disconnect between Colombia’s interior and the Amazon, despite the fact that this region represents 42% of the national territory and plays a fundamental role in the country’s water balance through processes such as the “flying rivers.”
This situation was further aggravated by the absence of business models capable of making restoration economically viable and engaging the private sector as part of the solution. As Julio Andrés notes, “in 2018, ecosystem restoration was not yet a material issue for companies or regulations — it has only recently begun to become one.” This reflects how the protection of terrestrial ecosystems is no longer solely an environmental concern, but an economic, social, and human imperative.
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Amazonía Emprende surge como respuesta a una crisis evidente del ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres), asociada a la pérdida acelerada de bosques y biodiversidad. De acuerdo con la FAO, el mundo pierde cerca de 10 millones de hectáreas de bosque cada año. Según datos de la ONU, la expansión agrícola es el principal motor de la pérdida de bosques en el mundo. Esto incluye ganadería extensiva, monocultivos y expansión de la frontera agrícola.
Según el Ministerio de Ambiente, en Colombia, la Amazonía concentra el 65%–68% de la deforestación del país. Julio Andrés explica que, antes de consolidar el proyecto, identificaron dinámicas que no solo coexistían, sino que se reforzaban entre sí. En el Caquetá, la frontera de deforestación avanza hacia zonas estratégicas como el Parque Chiribiquete, y solo en el área de Florencia se estima que más de 5 millones de hectáreas han sido transformadas en los últimos 80 años, configurando un escenario crítico para la conservación. A esto se suma una profunda desconexión entre el interior del país y la Amazonía, pese a que esta región representa el 42% del territorio nacional y cumple un papel fundamental en el equilibrio hídrico del país mediante procesos como los “ríos voladores”.
Este panorama se veía agravado por la ausencia de modelos de negocio que hicieran viable la restauración y vincularan al sector privado en la solución del problema. Como señala Julio Andrés, “en el año 2018 el tema de restauración de ecosistemas no era un tema material para las empresas ni para la normatividad, y solo recientemente ha empezado a serlo.” Esto evidencia que la protección de los ecosistemas terrestres ya no es únicamente un tema ambiental, sino una necesidad social, económica y humana.
Amazonía Emprende gives shape to its innovation through La Escuela Bosque (The Forest School), an educational model that transforms ecological restoration into a practical capability for businesses, communities, and public institutions. As Julio Andrés puts it, “at the end of the day, this becomes an economic conversation,” reflecting how the organization connects environmental knowledge with real opportunities for development and sustainability. Through this initiative, more than 13 entities have acquired tools that are then translated into concrete restoration projects in the field.
This model is further strengthened by a nursery of native Caquetá species, currently home to more than 30 varieties, with approximately 70 additional species under study. Using floristic methodologies, Amazonía Emprende determines which species to plant and under what conditions, ensuring restoration processes that align with the territory’s natural dynamics. The company also operates a 30-hectare demonstration farm in Florencia — a living laboratory that shows how land degraded by livestock farming can be progressively transformed into a restored ecosystem.
Amazonía Emprende has built an integrated model combining knowledge, implementation, and financing, demonstrating that ecosystem restoration is not only environmentally necessary but also technically and economically feasible. As Julio Andrés summarizes, restoration represents “a very powerful business opportunity,” capable of generating benefits for companies, rural communities, and the ecosystem through investment in nature, biodiversity recovery, and the strengthening of the Amazon’s hydrological processes.
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Amazonía Emprende materializa su innovación a través de La Escuela Bosque, un modelo educativo que transforma la restauración ecológica en una capacidad práctica para empresas, comunidades e instituciones públicas. Como afirma Julio Andrés, “al final del día esto termina siendo una conversación económica”, reflejando cómo la organización conecta el conocimiento ambiental con oportunidades reales de desarrollo y sostenibilidad. Gracias a este espacio, más de 13 entidades han adquirido herramientas que luego se traducen en proyectos concretos de restauración en territorio.
Este modelo se fortalece con un vivero de especies nativas del Caquetá, donde actualmente se trabaja con más de 30 variedades y se estudian cerca de 70 adicionales. Mediante metodologías florísticas, Amazonía Emprende define qué especies sembrar y bajo qué condiciones, asegurando procesos de restauración acordes con las dinámicas del territorio. Además, cuenta con una finca demostrativa de 30 hectáreas en Florencia, un laboratorio vivo que evidencia cómo áreas degradadas por la ganadería puede transformarse progresivamente en ecosistemas restaurados.
Amazonía Emprende ha consolidado un modelo que integra conocimiento, implementación y financiamiento, demostrando que restaurar ecosistemas no solo es ambientalmente necesario, sino también técnica y económicamente viable. Como resume Julio Andrés, la restauración es “una oportunidad de negocio muy potente”, capaz de generar beneficios para empresas, comunidades rurales y el ecosistema mediante inversión en naturaleza, recuperación de biodiversidad y fortalecimiento de los procesos hídricos de la Amazonía.

The story of Amazonía Emprende began long before the company itself. From an early age, Julio Andrés felt a deep connection with the natural environment, although his professional career started in the financial sector, where he spent over ten years working in Germany. Upon returning to Colombia in 2012, he founded AÍSO (Academy of Innovation for Sustainability), an environmental education initiative that, despite its purpose, eventually faced an economic crisis due to the lack of a clear strategic focus. That period became one of the most difficult chapters of his journey — but also the starting point of a new vision.
In 2017, the Mocoa landslide marked a profound personal turning point. While standing in line to donate relief supplies in Bogotá, he overheard several people asking where Putumayo was located — and he recognized the vast disconnect that many Colombians felt toward some of the country’s most vital territories. That reflection led him, a year later, to walk 400 kilometers across Caquetá in an expedition called Amazonía Emprendedora. Along the way, he witnessed firsthand the social, economic, and environmental realities of the region, coming to understand that ecosystem restoration needed to go far beyond simply planting trees.
At the end of the walk, Julio Andrés decided to turn that vision into his life’s work. He sold personal assets, took on debt, and purchased a 30-hectare farm in Florencia, where he began building what is today Amazonía Emprende and its Forest School model. As he himself states: “In 2018, I said: by 2026, ecosystem restoration will be the defining issue. And I’m proud to say that anticipation proved right.” Over time, that bet demonstrated that restoration can generate environmental impact, local development, and new opportunities for communities.
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La historia de Amazonía Emprende nace mucho antes de convertirse en una empresa. Desde niño, Julio Andrés sintió una conexión especial con el medio ambiente, aunque su vida profesional comenzó en el sector financiero y durante más de diez años trabajó en Alemania. Al regresar a Colombia en 2012, creó AÍSO (Academia de Innovación para la Sostenibilidad), una iniciativa de educación ambiental que, a pesar de su propósito, terminó enfrentando una crisis económica por la falta de un enfoque estratégico claro. Esa etapa se convirtió en uno de los momentos más difíciles, pero también en el inicio de una nueva visión.
En 2017, la avalancha de Mocoa marcó un punto de quiebre personal. Mientras hacía fila para donar ayudas en Bogotá, escuchó a varias personas preguntarse dónde quedaba Putumayo, y entendió la gran desconexión que existía entre muchos colombianos y territorios fundamentales del país. Esa reflexión lo llevó, un año después, a recorrer a pie 400 kilómetros por el Caquetá en una travesía llamada Amazonía Emprendedora. Durante el camino conoció de cerca las realidades sociales, económicas y ambientales de la región, entendiendo que la restauración de ecosistemas debía ir mucho más allá de sembrar árboles.
Al terminar la caminata, Julio Andrés decidió convertir esa visión en su proyecto de vida. Vendió activos personales, asumió deudas y compró una finca de 30 hectáreas en Florencia, donde empezó a construir lo que hoy es Amazonía Emprende y su modelo de Escuela Bosque. Como él mismo afirma: “En 2018 dije: en 2026 el tema va a ser restauración de ecosistemas. Y con orgullo puedo decir que esa anticipación sí funcionó.” Con el tiempo, esa apuesta demostró que la restauración puede generar impacto ambiental, desarrollo local y nuevas oportunidades para las comunidades.
Amazonía Emprende directly contributes to several Sustainable Development Goals through its ecosystem restoration and conservation efforts. With regard to SDG 15 (Life on Land), the company has planted more than 13,000 native trees across 62 forest species, operates a nursery with over 30 established species and 70 under study in collaboration with Corpoamazónía, and has supported conservation processes across approximately 120,000 hectares in partnership with local communities.
In terms of SDG 13 (Climate Action), the company contributes through carbon sequestration, the restoration of degraded ecosystems, and the development of models that help mitigate the effects of climate change. Additionally, through the training of 9 entrepreneurs and the creation of economic alternatives for rural and livestock-farming communities, the company also advances SDG 8 (Decent Work and Economic Growth).
Finally, the model is strengthened through strategic alliances among businesses, communities, public institutions, and environmental organizations, thereby contributing to SDG 17 (Partnerships for the Goals). As Julio Andrés states: “We are dedicated to restoring and conserving ecosystems. Our goal is clear: we want to connect the Andes with Chiribiquete.”
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Amazonía Emprende contribuye de manera directa a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible mediante la restauración y conservación de ecosistemas. Logra contribuir a la ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres), con la siembra de más de 13.000 árboles nativos de 62 especies forestales, trabaja con un vivero de más de 30 especies establecidas y 70 en estudio junto con Corpoamazonía, y ha impulsado procesos de conservación en aproximadamente 120.000 hectáreas con comunidades locales.
También logra contribuir con la ODS 13 (Acción por el clima), con la captura de carbono, la restauración de ecosistemas degradados y la generación de modelos que contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático. A esto se suma el ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), a través de la formación de 9 emprendedores y la generación de alternativas económicas para comunidades rurales y ganaderas.
Finalmente, el modelo se fortalece mediante alianzas entre empresas, comunidades, sector público y organizaciones ambientales, contribuyendo también al ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos). “Nosotros nos dedicamos a restaurar y conservar ecosistemas. Nuestra meta es clara: queremos conectar los Andes con Chiribiquete”.
Amazonía Emprende has successfully built a business model centered on ecological restoration, leveraging financing mechanisms that have gained significant traction in Colombia thanks to new regulations and environmental markets. Through instruments such as infrastructure-for-taxes schemes, voluntary carbon markets, habitat banks, and the recently enacted Tree Law, the company has opened pathways for organizations to invest in sustainability and environmental compensation.
Through this approach, Amazonía Emprende has developed projects alongside major partners such as ISA and Bancolombia, and has advanced the formulation of more than 6,250 hectares under various restoration mechanisms. Beyond planting trees, the company’s work aims to connect ecosystem recovery with environmental, social, and economic benefits for territories and communities alike.
From a financial perspective, the company has also demonstrated that restoration can become a sustainable long-term investment. Julio Andrés explains that large-scale projects — such as one covering 4,000 hectares — can achieve positive cash flows over a 30-year horizon by integrating conservation, restoration, and community participation. As he himself notes, “this is a niche sector that is largely unknown today, but it will start becoming a commodity,” reflecting the enormous potential that ecosystem restoration holds in Colombia.
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Amazonía Emprende ha logrado consolidar un modelo de negocio enfocado en la restauración ecológica, aprovechando mecanismos de financiamiento que han comenzado a tomar fuerza en Colombia gracias a nuevas normativas y mercados ambientales. A través de herramientas como obras por impuestos, mercados voluntarios de carbono, bancos de hábitat y la reciente Ley del Árbol, la empresa ha abierto oportunidades para que otras organizaciones inviertan en sostenibilidad y compensación ambiental.
Gracias a este enfoque, Amazonía Emprende ha desarrollado proyectos junto a aliados como ISA y Bancolombia, además de avanzar en la formulación de más de 6.250 hectáreas bajo distintos mecanismos de restauración. Más allá de sembrar árboles, su trabajo busca conectar la recuperación de ecosistemas con beneficios ambientales, sociales y económicos para los territorios y las comunidades.
Desde el punto de vista financiero, la empresa también ha demostrado que la restauración puede convertirse en una inversión sostenible a largo plazo. Julio Andrés explica que proyectos de gran escala, como uno de 4.000 hectáreas, pueden alcanzar flujos de caja positivos a 30 años al integrar conservación, restauración y participación comunitaria. Como él mismo afirma, “este es un sector de nicho desconocido hoy, pero va a empezar a volverse commodity”, reflejando el enorme potencial que tiene la restauración de ecosistemas en Colombia.
Amazonía Emprende has generated direct impacts on both rural communities and the ecosystems of the Amazonian piedmont. Through the Forest School, the organization has driven training and knowledge-transfer processes that have already enabled nine entrepreneurs from Caquetá to develop their own restoration and conservation initiatives. Furthermore, the model has unlocked new economic opportunities for communities and cattle ranchers, demonstrating that restoration can also become a sustainable source of income.
The environmental impact is reflected in the recovery of degraded ecosystems and the conservation of native species adapted to the territory’s natural dynamics. Amazonía Emprende prioritizes the protection of seed-producing trees and works alongside local communities to rescue and propagate native forest species, strengthening biodiversity, carbon sequestration, and the Amazon’s hydrological processes.
As Julio Andrés summarizes, “we are dedicated to restoring and conserving ecosystems,” with the understanding that restoring forests also means strengthening the local economy, generating new opportunities for communities, and contributing to the long-term sustainability of the territory.
Finally, by 2026, an estimated 68 tons of CO2 will have been absorbed from the atmosphere, contributing to the storage of 132,000 tons of CO2 across 675 hectares where Amazonía Emprense has conservation agreements. And By 2030, projections estimate 6,750 tons of CO2 absorbed across nearly 1,500 restored hectares, and more than 3 million tons stored in 12,000 hectares under conservation.
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Amazonía Emprende ha generado impactos directos tanto en las comunidades rurales como en los ecosistemas del piedemonte amazónico. A través de la Escuela Bosque, la organización ha impulsado procesos de formación y transferencia de conocimiento que ya han permitido que nueve emprendedores del Caquetá desarrollen sus propias iniciativas de restauración y conservación. Además, el modelo ha abierto nuevas oportunidades económicas para comunidades y ganaderos, demostrando que la restauración también puede convertirse en una fuente sostenible de ingresos.
El impacto ambiental se refleja en la recuperación de ecosistemas degradados y en la conservación de especies nativas adaptadas a las dinámicas del territorio. Amazonía Emprende prioriza la protección de árboles productores de semillas y trabaja junto con las comunidades locales en el rescate y propagación de especies forestales, fortaleciendo la biodiversidad, la captura de carbono y los procesos hídricos de la Amazonía.
Como resume Julio Andrés, “nosotros nos dedicamos a restaurar y conservar ecosistemas”, entendiendo que recuperar los bosques también significa fortalecer la economía local, generar nuevas oportunidades para las comunidades y aportar a la sostenibilidad del territorio a largo plazo.
Finalmente, para el 2026, se estima 68 toneladas de co2 absorbidas de la atmósfera; contribución al almacenamiento de 132 mil toneladas co2 en 675 hectáreas en donde Amazonía Emprense cuneta con acuerdos de conservación y Para el 2030, se tiene una proyección de 6,750 toneladas de co2 absorbidas en cerca de 1.500 hectáreas restauradas y más de 3 millones de toneladas almacenadas en 12 mil hectáreas en conservación.
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Amazonía Emprende is a Colombian company headquartered in Florencia, Caquetá, formally established in 2019 following a strategic definition process that began in 2018. The company is dedicated to the restoration and conservation of ecosystems, with a particular focus on the Amazonian piedmont region, integrating entrepreneurship, finance, and environmental education as the pillars of its business model.
The company began as a personal venture led by Julio Andrés Rozo, who — after years of work in environmental education and a 400-kilometer journey on foot across Caquetá in 2018 — decided to specialize in ecosystem restoration. The team currently consists of 18 professionals with multidisciplinary backgrounds, including biologists, foresters, lawyers, marketing specialists, and sociologists, enabling the company to structure viable restoration projects aligned with both conservation goals and the needs of the productive sector.
“Colombia has a restoration potential of nearly 24 million hectares. If you multiply that by $6,000 USD — the cost to restore one hectare — but which can generate positive economic flows over the next 30 years, we are looking at a very powerful national and international investment horizon.” Julio Andrés emphasizes that the company is currently transitioning from a startup to a formal enterprise, which brings significant growth challenges in terms of processes, organizational culture, and quality. One of its key differentiators has been the ability to bridge the environmental and business worlds, integrating technical, financial, and regulatory components.
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Amazonía Emprende es una empresa colombiana con sede en Florencia, Caquetá, fundada formalmente en 2019 a partir de un proceso de definición estratégica que tuvo sus raíces en 2018. Se dedica a la restauración y conservación de ecosistemas, con un enfoque particular en la zona de piedemonte amazónico, articulando el emprendimiento, las finanzas y la educación ambiental como ejes de su modelo.
La empresa inició como un emprendimiento personal liderado por Julio Andrés Rozo, quien tras años de trabajo en educación ambiental y una caminata de 400 km por el Caquetá en 2018, decidió especializarse en restauración de ecosistemas. Cuenta con un equipo conformado por 18 personas, integrado por perfiles multidisciplinarios: biólogos, forestales, abogados, profesionales de marketing y sociólogos, entre otros, permitiendo estructurar proyectos de restauración viables, alineados tanto con los objetivos de conservación como con las necesidades del sector productivo.
"Colombia tiene un potencial de restauración cercano a 24 millones de hectáreas. Si multiplicas eso por $6.000 USD, que es lo que vale restaurar una hectárea, pero que puede generar flujos económicos con tasas positivas en los próximos 30 años, estamos viendo un horizonte de inversión nacional y extranjero muy potente." Julio Andrés destaca que la empresa se encuentra en transición de emprendimiento a empresa formal, con los retos de crecimiento que ello implica en términos de procesos, cultura organizacional y calidad. Uno de los mayores diferenciales ha sido lograr conectar lo ambiental con lo empresarial, integrando los componentes técnicos, financieros y normativos.